Por qué falla la organización matricial en las empresas españolas

Alberto Marauri
10 de abril de 2026

La organización matricial promete mucho. Y en la mayoría de empresas españolas, falla por el mismo sitio. El 82% de los líderes en estructuras matriciales considera que las ventajas superan a los inconvenientes. Y aun así, el sistema falla con una regularidad que ya no sorprende. El problema casi nunca está en el organigrama, sino en todo lo que nadie se molestó en diseñar.

  • Dibujar líneas de reporte dobles en un org chart no crea una matriz. Crea confusión con nombre técnico.
  • La matriz fracasa casi siempre por el mismo motivo: alguien tiene dos jefes pero solo uno manda de verdad.
  • En España hay un problema cultural añadido. Los procesos formales se sustituyen por relaciones personales. Y en una matriz, eso destruye el sistema.
  • Hay cuatro elementos que determinan si una matriz funciona. Descuidar uno solo es suficiente para que todo lo demás se rompa.

Lo que aprendí antes de que tuviéramos nombre para esto

He vivido la expansión matricial desde dentro. Equipos que reportaban a ingeniería central y a los proyectos al mismo tiempo. Dos jefes con objetivos incompatibles. Nadie que los sentara juntos a resolverlo.

La persona en el medio aprendía sola a gestionar la contradicción. Y casi siempre lo hacía de la misma forma: eligiendo al jefe que más le condicionaba la evaluación. El otro se enteraba semanas después, cuando el problema ya era visible.

No era un fallo de las personas. Era un fallo de diseño. Un sistema que prometía equilibrio y entregaba ambigüedad. Lo que tardé tiempo en entender es que ese fallo tiene una anatomía muy precisa. Y que se puede diagnosticar antes de que cause daño.

MIT Sloan Management Review ha publicado un estudio de Vishal Bhalla, Daniel Gandarilla y Michael Watkins que da nombre y estructura a exactamente eso. El caso es distinto, el sector es distinto. El patrón es el mismo.

El caso Atrium Health: cuando cambiar el org chart no es suficiente

Atrium Health es un sistema sanitario sin ánimo de lucro con sede en Charlotte, Carolina del Norte. Más de 75.000 empleados y 12.000 millones de dólares en ingresos. Fundado en 1940 como un hospital local, creció hasta que en 2018 inició una serie de fusiones para ganar escala y competitividad regional.

Con esa escala llegó el problema clásico: necesidad de estandarización central frente a necesidad de adaptación local. La solución fue la estructura matricial, con tres dimensiones: líneas clínicas de servicio, unidades operativas geográficas y funciones centralizadas compartidas.

El caso concreto del estudio es el de Juan, responsable regional de cadena de suministro con dos jefes. Brenda, su jefa corporativa, le pide implantar un nuevo modelo de proveedores con plazos ambiciosos. Steve, su jefe regional, necesita que optimice costes y no retrase la apertura de una instalación clínica. Los objetivos son incompatibles. Nadie los ha sentado juntos para resolverlo. Juan no sabe a quién priorizar y no tiene ningún mecanismo para escalar el conflicto.

El problema de Juan no es Juan. Es que nadie diseñó la matriz más allá del organigrama.

El equipo de Atrium, con Michael Watkins del IMD, construyó un modelo de cuatro elementos: dónde reportan las personas, qué roles e incentivos tienen, cómo funcionan los procesos y quién ocupa los puestos de liderazgo. Los cuatro tienen que estar diseñados con intención. Y tienen que encajar entre sí. La debilidad en cualquiera contamina al resto.

Los cuatro elementos que determinan si tu matriz funciona o es solo decoración en el org chart

1. Where: las líneas de reporte que crean jerarquía sin decirlo

El error más extendido en las empresas españolas es el de la línea continua y la línea discontinua. La línea sólida manda. La discontinua opina, si tiene suerte.

Cuando eso existe, la matriz es teatro. El ingeniero sabe desde el primer día a quién tiene que satisfacer de verdad. Al otro jefe le dedica el mínimo necesario para no tener problemas.

He visto esto en empresas industriales del País Vasco y Navarra con años de estructura matricial formal. El director de proyecto tiene línea continua. El director funcional tiene línea punteada. En teoría es una tensión productiva. En la práctica, el director funcional ha dejado de pelearse. Sabe que no tiene palanca real sobre la evaluación ni sobre la carrera de esa persona.

Lo que el estudio propone es empezar con dos líneas directas y usar los otros tres elementos para calibrar el equilibrio. Eso obliga a un diseño más exigente. Pero es lo único que hace que la tensión entre dimensiones sea real, en lugar de decorativa.

Si tienes dos jefes pero uno claramente manda más, no tienes una matriz. Tienes una jerarquía con alias.

2. What: roles con ambigüedad y métricas que empujan en direcciones opuestas

La falta de claridad de rol es el segundo problema más citado en el estudio: el 23% de los líderes en matrices lo señala como su principal disfunción. En mi experiencia con empresas españolas, ese porcentaje se queda corto.

El patrón que he visto repetido es este: cuando alguien asume un rol matricial, los objetivos se negocian por separado con cada jefe. Nadie sienta a los dos en la misma sala para decidir conjuntamente qué le piden a esa persona y cómo van a resolver las contradicciones cuando aparezcan.

El resultado es predecible. La persona aprende a gestionar apariencias ante cada jefe. Los incentivos tiran en direcciones distintas. Y el sistema premia a quien mejor maneja la ambigüedad política, no a quien mejor ejecuta.

En Atrium, la solución fue hacer a los jefes conjuntamente responsables del mismo set de resultados. Los presupuestos operativos se retienen en los mercados regionales pero pueden gastarse en iniciativas corporativas. Eso obliga a que los dos jefes negocien entre ellos. Los convierte en corresponsables, no en competidores por la atención de sus subordinados.

Si los dos jefes de alguien pueden evaluarle de forma independiente y con métricas distintas, la matriz genera confusión de manera sistemática. No por mala voluntad. Por diseño.

3. How: la ausencia de protocolos convierte cada decisión en una negociación desde cero

Este es el que más falla en silencio. Y el que tiene una causa cultural muy específica en España.

Las empresas tecnológicas e industriales han mejorado en metodología: PMO, Agile, OKRs. Pero los procesos de escalada de conflictos entre dimensiones de la matriz casi nunca están definidos. Y cuando no están definidos, en España funciona un mecanismo sustituto muy conocido: «ya lo hablo yo con él».

El problema es que ese mecanismo depende de quién conoce a quién, de quién tiene más confianza con el director general, de quién lleva más años en la empresa. No es un proceso. Es una red informal que favorece siempre a los mismos y que se rompe en cuanto hay presión real.

He acompañado transformaciones donde este era el cuello de botella real. Los líderes eran capaces. Las personas estaban comprometidas. Pero cuando llegaba un conflicto de prioridades entre dimensiones, la resolución era política interna. Todo escalaba hacia arriba. Y arriba tomaba decisiones sin contexto.

El estudio propone que las decisiones se tomen al nivel más bajo posible, que la escalada sea el último recurso y que exista un protocolo acordado antes de que llegue el primer conflicto. Parece obvio. Muy pocas organizaciones lo tienen escrito y asumido por todos los implicados.

Cuando no hay protocolo de escalada, la matriz produce reuniones interminables y decisiones lentas. El 44% de las disfunciones citadas en el estudio tienen aquí su origen real.

4. Who: poner al frente de una matriz a líderes que solo saben mandar

Este es el más delicado. Y el que más resistencia genera cuando se nombra.

La estructura matricial exige un perfil específico. Alguien que sepa influir sin autoridad formal. Que gestione la ambigüedad sin angustiarse. Que entienda que el conflicto con el otro jefe es una tensión a trabajar de forma continua, no un problema a evitar. Un líder veterano de Atrium lo dijo sin rodeos: quien intenta ejercer autoridad para que las cosas funcionen en una matriz, fracasa. La gente no necesita oponerse activamente. Basta con ignorarle.

En las empresas industriales españolas hemos promovido durante décadas a los mejores técnicos. A los que más saben. A los que resuelven solos y rápido. Ese perfil tiene valor. Y al mismo tiempo choca de frente con lo que pide una estructura matricial.

He visto a directores de ingeniería muy solventes quedar completamente desubicados cuando su organización giró hacia una matriz. Seguían usando el peso de su expertise y de su título. Y descubrían que ya no era suficiente. Que había una dimensión entera de su rol —la de influir lateralmente, negociar con pares, ceder en lo táctico para ganar en lo estratégico— que nadie les había desarrollado. Porque nadie había anticipado que la iban a necesitar.

La transición a la matriz implica pérdidas reales para las personas: pérdida de control, de identidad, de certeza sobre dónde está el poder. Ignorar esa dimensión humana del cambio es uno de los errores más frecuentes y más caros.

Promover a alguien a un rol matricial sin evaluar su capacidad de influencia y su tolerancia a la ambigüedad es apostar por el fracaso de esa persona. Y del sistema.

¿Tu organización tiene estos patrones?

Antes de concluir, un diagnóstico rápido. Marca los que reconozcas:

  • ¿Tienes en tu estructura líneas continuas y discontinuas que en la práctica generan una jerarquía encubierta?
  • ¿Las personas con dos jefes reciben objetivos fijados de forma independiente por cada uno, sin que ambos hayan negociado conjuntamente lo que se les pide?
  • ¿Cuando hay un conflicto de prioridades entre dos dimensiones, la resolución depende de las relaciones personales o de quién tiene más peso político ese día?
  • ¿Los líderes clave en tu matriz han sido seleccionados por su capacidad de influencia y negociación, o principalmente por su expertise técnico?

Si te has reconocido en alguno de estos patrones, el problema no es el organigrama. Es lo que hay debajo.

Cómo puede ayudarte HR4TechTeam

En HR4TechTeam trabajamos con empresas tecnológicas e industriales españolas para entender cómo está diseñada realmente su organización matricial. No el org chart. Lo que hay debajo: los incentivos reales, los procesos que faltan, los perfiles que no encajan con la estructura que la empresa ha dibujado.

Si te has reconocido en alguno de estos patrones, tiene sentido hablarlo.


Este artículo toma como referencia: Bhalla, V., Gandarilla, D. y Watkins, M. (2022). «How to Make Your Matrix Organization Really Work». MIT Sloan Management Review, Reprint #64232.

Alberto Marauri

Alberto Marauri

Fundador de Hr4Techteam

Soy Alberto Marauri, fundador de HR4TechTeam. Tras más de 25 años liderando áreas de Recursos Humanos en sectores como tecnología, consultoría y energías renovables, decidí crear esta iniciativa para transformar experiencia en soluciones útiles y aplicables.

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