No corriges a tu jefe: 9 señales en líderes técnicos

Alberto Marauri
13 de agosto de 2026

Tu nombre está en el dato, y el dato no cuadra.

Llevas semanas en el puesto y ya has visto un número que no cuadra. Corregirlo puede costarte la relación que acabas de empezar a construir.

Esta ficha nace del caso de Adrián, director de Operación y Mantenimiento en Ventaria Renovables, una empresa de parques eólicos y solares con presencia en España, Portugal, Chile y Brasil. Seis semanas después de entrar en el puesto, encontró un dato erróneo con su nombre debajo, dos días antes de una reunión con un fondo de inversión, y corregirlo le costó la soltura de las primeras semanas con su CEO.

(Esta página es la 2ª parte del artículo de la Newsletter «CTO&TECH&PERSONAS», que publico semanalmente en Linkedin. Tiene autonomía de contenido por sí misma)

Cómo se nota que no corriges a tu jefe en una entrevista

  • Cuéntame de alguna vez en que tuviste que decirle a tu jefe o jefa que un dato que iba a presentar no era correcto.
  • ¿Qué harías si descubres, dos días antes de una reunión importante, que la cifra que va a enseñar dirección no se sostiene?
  1. Cuando le preguntas por una vez que corrigió a un superior, el ejemplo que cuenta tiene más de cinco años y ya no trabaja en esa empresa.
  2. Describe la conversación con frases como «se lo hice ver» o «encontramos una solución», sin decir qué frase concreta usó ni qué se jugaba.
  3. Si insistes en el margen de error del dato, desvía la respuesta hacia lo bien que se llevaba con el equipo, y esquiva la pregunta de qué frase concreta usó.

En tu día a día, sin que lo relaciones con esto

  1. En el informe mensual, agregas la disponibilidad de dos líneas con tecnologías distintas en una sola cifra, porque separarlas complica la diapositiva.
  2. Cuando un cliente pregunta por el alcance real de un piloto, contestas con el dato de toda la planta, aunque solo una parte lo haya validado.
  3. Dejas que una comparativa de KPI entre dos turnos se publique en el cuadro de mando aunque sabes que las condiciones de medición no eran las mismas.

Lo que notas tú, aunque no lo llames así

  1. El domingo por la tarde repasas mentalmente la reunión del lunes y ensayas cómo vas a explicar el número, sin decidir todavía si vas a corregirlo.
  2. Te despiertas antes del despertador los días en que sabes que alguien va a preguntar por esa cifra en concreto.
  3. Evitas cruzarte con la persona que te pasó el dato original, aunque en el pasillo os llevabais bien.

Antes de seguir, el mordisco sistémico

Te han contratado por tu criterio técnico, la misma empresa que durante años ha premiado la seguridad del relato por encima de la precisión del dato. Nadie te ha enseñado dónde el matiz ayuda y dónde solo estorba a la narrativa que necesita el comité. Ahora te toca decidir en dos días lo que la organización ha tardado años en normalizar sin ti. La factura la pagas igual, decidas lo que decidas.

Cómo te va a frenar

A qué puestos no vas a llegar si no corriges a tu jefe

  1. Dirección de Operaciones multipaís. En un comité con datos de cuatro países, hace falta peso suficiente para decir que un número agregado no vale, y en dos meses ya has demostrado que prefieres quedarte callado.
  2. VP de Ingeniería con reporte directo al consejo. El consejo pide una cifra sin adornos, y tu historial dice que sueles suavizarla antes de que llegue a esa sala.
  3. Comité de dirección en ronda de inversión. El fondo pregunta por el margen de error de cada dato, y ese es justo el terreno donde tú te callas.
  4. Cualquier puesto con ocho horas de diferencia horaria con la sede. Decides sin que nadie te pueda corregir en tiempo real, y ese margen se nota rápido cuando el dato que mandas no aguanta una auditoría.
  5. Programas transversales que cruzan ingeniería y operaciones. Ahí el dato de un área contradice al de otra constantemente, y hace falta alguien dispuesto a decir cuál de los dos está mal.

Qué pasa si entras igual

  1. Primer trimestre. Entras con buena nota. Te ven capaz, alguien que no genera ruido.
  2. Segundo trimestre. Empiezan a pedirte datos que sabes que no cuadran del todo. Los entregas igual, con matices que nadie lee.
  3. Tercer trimestre. Alguien por encima de ti presenta uno de esos números fuera, sin los matices. Tú lo sabes y no dices nada.
  4. Nueve meses. El número falla en público. Buscan de dónde salió. Tu nombre aparece en el informe original, con la salvedad que nadie leyó.
  5. Un año. Te mantienen en el puesto, pero dejan de pasarte los datos sensibles antes de que salgan. Ese es el segundo techo, y es peor que el primero, porque no hace ruido. Simplemente dejas de estar en la sala donde se decide qué se cuenta.

Cuánto te cuesta al año no corregir a tu jefe

Campo interactivo. Escribe cuántas horas a la semana pasas revisando y matizando cifras que podrías haber señalado directamente. La tabla se recalcula sola. Por defecto, con 6 horas a la semana, esto es lo que sale.

6 horas/semana

Con 6 horas a la semana, esto es lo que sale.

  • ⏱️ 312 horas al año revisando cifras que podrías haber señalado la primera vez. Son 8 semanas laborales completas.
  • 💶 Entre 20.000 y 40.000 € (estimación de Alberto) es lo que cuesta gestionar la crisis de credibilidad cuando un dato mal calculado sale a la luz delante de un comité o un fondo.
  • 🏠 9 jornadas al año que no llegas a casa a la hora de cenar porque estás revisando una cifra por tercera vez.
  • 📅 35 domingos al año pensando en cómo vas a explicar el lunes un número que sabes que no cuadra.
  • 🤒 2 días de baja que no te has cogido porque nadie más sabía qué parte del dato era la que fallaba.

Cómo lo hace quien sí lo tiene

  1. Antes de que el dato salga de su equipo, pregunta en voz alta cuál es el margen de error y lo dice también en la sala.
  2. Cuando corrige a quien manda, pone una propuesta encima de la mesa junto con la objeción.
  3. Separa, delante de todos, lo que está probado de lo que todavía es una hipótesis con buena pinta.
  4. Pide la conversación privada antes de que el dato llegue a una sala con más gente. No expone en público a quien se ha equivocado.
  5. Pone un límite claro y lo dice en una frase, no en un rodeo. Su nombre no va debajo de un dato que no es cierto.
La señal que separa de verdad es la última. Poner el límite en una frase concreta es lo que evita que corregir a quien manda se quede en una queja bien argumentada.

Si te has visto en cinco o más de las nueve

  1. El lunes, antes de mandar cualquier informe, escribe en una línea el margen de error o el alcance real del dato que vas a compartir. No hace falta una conversación todavía, solo la frase escrita donde tú la veas.
  2. La próxima vez que encuentres una cifra que no cuadra del todo, pide diez minutos a quien la va a presentar, antes de que salga de la sala donde tú puedes corregirla.
  3. Cuando llegue esa conversación, dilo en una frase, cara a cara. Un correo largo no sirve aquí. La primera vez te va a sentar mal. Esa incomodidad es la inversión que haces por decir lo que ves.

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Alberto Marauri

Alberto Marauri

Fundador de Hr4Techteam

Soy Alberto Marauri, fundador de HR4TechTeam. Tras más de 25 años liderando áreas de Recursos Humanos en sectores como tecnología, consultoría y energías renovables, decidí crear esta iniciativa para transformar experiencia en soluciones útiles y aplicables.

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